jueves, 16 de mayo de 2013

Purmamarca y Tilcara

Purmamarca y Tilcara

A Purmamarca llegamos alrededor del medio día, conseguimos un Hostel bastante presentable a comparación de los otros en los que veníamos durmiendo, y nos encaminamos a buscar un sitio para comer.
El pueblo, muy pequeñito, consta de una plaza, una iglesia y las calles que rodean a estas. El sitio nos pareció especialmente lindo, tiene magia, encanto y una tranquilidad particular, aunque sospechamos que está un poco preparado para el turista, por la mañana temprano llegan los buses con los trabajadores, y al caer el día se retiran, es como que allí no vive mucha gente autóctona, los espacios son destinados a bares, restaurantes y casas de artesanías, pocos son a la vivienda (cosa que no nos pareció en Tilcara).
Decidimos comer en un restaurante muy bonito, con decoración típica y cocina del lugar. Yo pedí estofado de cabrito y Guille pidió entrecot de llama con salsa Serafina y papas andinas y un vino del Cafayate. Buenísimo todo!!!
Por la tarde yo me fui a caminar, sacar fotos y ver las artesanías (me compraría todo y decoraría la casa que no tengo con esas telas y adornos chulísimos que venden). Guille se quedo en el hostel, tomando mates y haciendo cosas en internet.
Por la noche, sopa, vino y a dormir.
El pueblo de noche es mágico, esta iluminado por farolas muy tenues, la neblina nocturna flota por las calles, todo duerme, todo es calma y de repente se puede escuchar algún ritmo del altiplano o alguna chacarera proveniente a algún bar que continúa abierto.
Al día siguiente desayunamos, preparamos las mochilas y nos fuimos a caminar, conocer más del pueblo, y a sacar las últimas fotos puesto que antes del medio día queríamos partir para Tilcara, y así fue.
Tilcara es mucho más grande, tanto en extensión, como en densidad y a pesar de que vive del turismo, también tiene una vida fuera de ello.
Aquí hay más presencia de gente del lugar, las collas con los bebés a la espalda, o las señoras y señores mayores sentados en las esquinas con su vestimenta característica, todo un ambiente más norteño.
Al llegar e instalarnos en el Hostel, e inmediatamente nos fuimos a conocer el Pucará, junto con sus ruinas y sus vistas panorámicas.
Por la tarde noche, paseo, vino y Peña.
Al día siguiente teníamos la intención de hacer la excursión de las Cuevas de Waira, pero como por la mañana nos colgamos un poco y además tuvimos que hacer trámites bancario debido a un problema con la cuenta de Guille y por la tarde el guía decidió no hacerla, no nos quedo más opción que hacer la de la Garganta del Diablo, la cual nos gusto mucho, pero no nos quito las ganas de la de las cuevas.
Por la noche decidimos comer en el hostel y Guille hizo un revuelto buenísimo para todos (en realidad quería hacer una tortilla, pero como no había ningún elemento para darla vuelta, debió ser un revuelto, de todos modos riquísimo).
Y bueno, ahora mismo camino a la Quiaca, hacer aduana, pasar a Villazon y llegar a Tupiza.

En breve más...

















No hay comentarios:

Publicar un comentario